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De Amy Goodman y David Goodman
Edición firmada, cómpralo (en inglés)
19 de noviembre de 2008 — Evo Morales sabe acerca de “cambios en los que uno puede confiar.” También sabe lo que pasa cuando se fuerza a una élite poderosa a que haga cambios que no quiere. Más...
12 de noviembre de 2008 — El primer afroestadounidense elegido para ser presidente de Estados Unidos recién visitó lo que pronto será su nueva residencia, una casa construida por esclavos. Con un gesto de su pluma, el día de la toma de posesión de la presidencia, el presidente Obama podría prohibir la tortura. Sería un modo de rendir homenaje a aquellos esclavos que construyeron su nuevo hogar, la Casa Blanca. Más...
5 de noviembre de 2008 — Casi se podía oír el suspiro de alivio colectivo del planeta. Las elecciones presidenciales estadounidenses han sido un evento global en todo sentido. Barack Hussein Obama, hijo de un padre keniano de color y de una madre blanca nacida en Kansas, que creció en Indonesia y Hawaii, representa para muchos un puente viviente entre continentes y culturas. Quizás, el trabajo que más lo calificó para la presidencia fue el más criticado por sus oponentes: su trabajo como organizador comunitario en Chicago. Más...
29 de octubre de 2008 — El Día de las Elecciones se acerca, y con él, una prueba de la integridad de nuestro sistema electoral. ¿A quiénes se les permitirá votar, quiénes serán privados de ese derecho? ¿Quiénes podrán usar papeletas tradicionales, quiénes usarán máquinas de votación electrónica? ¿Estarán los centros de votación abiertos el tiempo suficiente para el histórico nivel de participación que se espera? Más...
22 de octubre de 2008 — El cambio está muy cerca. Salvo que se repita el prolongado recuento de votos del año 2000 en Florida, pronto habrá un vencedor en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En tiempos de crisis económica, el cambio es algo que uno guarda en el bolsillo y que quiere conservar. Las campañas electorales, sin embargo, no funcionan con monedas de pocos centavos. Sus arcas, especialmente la de los demócratas, están llenos. Más...
16 de octubre de 2008 — Las elecciones presidenciales de 2008 pueden llegar a tener el mayor índice de participación en la historia de EE.UU. Las organizaciones que promueven el registro de votantes y los comités electorales locales se han visto sobrepasados por la cantidad de personas ansiosas por votar. Pero no todos están contentos con este florecimiento de la democracia. Más...
8 de octubre de 2008 — El reciente debate de los candidatos a la presidencia de Estados Unidos fue para dormir a cualquiera. En un debate es importante que los participantes estén realmente en desacuerdo. Pero los senadores Obama y McCain coinciden sustancialmente en muchos asuntos. Por eso los debates deberían ser abiertos y los candidatos de los terceros partidos e independientes deberían ser incluidos. Más...
1 de octubre de 2008 — Un artículo en el periódico Army Times, ha pasado mayormente desapercibido, “A partir del 1 de octubre y durante 12 meses, el Primer Equipo de Combate de una Brigada de Infantería estará bajo el control diario del servicio del Ejército que integra el Comando Norte, para actuar como una fuerza nacional de respuesta ante emergencias y desastres, naturales o producidos por el hombre, incluyendo ataques terroristas.” Más preocupante aún, el artículo continúa: “pueden ser convocados para ayudar en caso de disturbios civiles y para el control de multitudes”. Más...
Columna de Amy Goodman » 19 de noviembre de 2008 — Evo Morales sabe acerca de “cambios en los que uno puede confiar.” También sabe lo que pasa cuando se fuerza a una élite poderosa a que haga cambios que no quiere.
Por Amy Goodman
Evo Morales sabe acerca de “cambios en los que uno puede confiar.” También sabe lo que pasa cuando se fuerza a una élite poderosa a que haga cambios que no quiere.
Morales es el primer presidente indígena de Bolivia, el país más pobre de América del Sur. Asumió la presidencia en enero de 2006. Enfrentándose a la poderosa oposición interna, nacionalizó los yacimientos de gas natural de Bolivia, lo que transformó la estabilidad económica del país y, curiosamente, enriqueció a la misma élite que había criticado en un principio dicha decisión.
Sin embargo, la reacción violenta de la oposición llegó a su punto álgido en septiembre. En una entrevista en Nueva York esta semana, Morales me dijo: “El sector opositor, la derecha… decide hacer un golpe de estado civil… No pudieron.”
Como respuesta a esta situación, los presidentes de las naciones de Sudamérica se reunieron en Chile para realizar una cumbre de emergencia, liderada por las presidentas Michelle Bachelet, de Chile, y Cristina Kirchner, de Argentina. El grupo hizo una declaración pública de condena a la violencia y de apoyo a Morales.
En la entrevista, Morales también dijo: “Y quiero mostrar mi respeto en los Estados Unidos a la comunidad internacional. Todo el mundo condenó el atentado a la democracia, atentado contra el estado de derecho, menos el gobierno de los Estados Unidos. Menos el embajador de los Estados Unidos. Es impresionante.”
Después del intento de golpe de estado, Morales expulsó al embajador estadounidense, Phillip Goldberg, acerca del que declaró: “Está conspirando contra la democracia y busca la división de Bolivia.” Morales agregó: “Él me trataba como el Bin Laden andino, a los agricultures de coca de talibanes. Esto cuando yo era dirigente y cuando era candidato a la presidencia. Permanentemente desde el Departamento de Estado de los Estados Unidos he sido acusado de ser un narcotraficante y un terrorista. Y después, ahora que soy presidente, este trato sigue de la embajada. Yo sé que eso no viene del pueblo [norte]americano.”
Morales le dio a la DEA, Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, tres meses para que salga del país, y anunció en las Naciones Unidas este lunes que Bolivia no le dará permiso a la DEA para que regrese. Morales fue un “cocalero,” un cultivador de coca. La coca es un cultivo central de la cultura indígena boliviana y de la economía local. Como escribió Roger Burbach, director del Centro de Estudios de las Américas (CENSA, por sus siglas en inglés), “Morales es un defensor de la política “Coca, sí; cocaína, no” y ha exigido el fin de las violentas acciones de erradicación del cultivo de coca financiadas por Estados Unidos; también aboga por el derecho de los campesinos bolivianos a cultivar la coca para el consumo doméstico, el uso medicinal e, incluso, para exportar como hierba de té y otros productos.”
Morales quiere preservar la tradición boliviana del cultivo de coca al mismo tiempo que busca eliminar el flagelo del narcotráfico. Afirma que Estados Unidos usa la guerra contra el narcotráfico como una excusa para desestabilizar el país: “Si la DEA de verdad luchara contra el narcotráfico, las cosas serían muy diferentes.” También dijo que los líderes sudamericanos finalmente se están organizando entre ellos mismos: “Nosotros estamos organizando una inteligencia a nivel nacional en colaboración con los países vecinos como Brasil, Argentina, Chile y, de esta manera, [queremos] que sea mucho mas efectiva la lucha contra el narcotráfico; pero esto va a tener un elemento político. Que la DEA no vuelva no significa que vamos a romper las relaciones con los Estados Unidos.”
Las nuevas democracias latinoamericanas esperan tener mejores relaciones con el gobierno de Obama. Respecto a la elección del primer presidente afroestadounidense de Estados Unidos, el primer presidente indígena de Bolivia me dijo: “Ahora lo que viene es muy diferente, ojalá para poder complementarnos. Hay que buscar igualdad entre los pueblos que habitan la tierra que es América.” Después de nuestra conversación, Morales se dirigió a Washington para visitar el Monumento a Lincoln y rendir homenaje al Dr. Martin Luther King, Jr., “un homenaje a esa lucha de los hermanos del movimiento afroamericano. Es una obligación rendir homenaje a nuestros antepasados que dieron una dura batalla por la liberación, por el respeto, por los derechos”, dijo Morales.
Miles de personas van a reunirse en Fort Benning, Georgia este fin de semana para participar en la manifestación anual de protesta y desobediencia civil contra la Escuela de las Américas (ahora llamada Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica–WHINSEC, por sus siglas en inglés), un campo de entrenamiento militar en donde se afirma que han sido entrenados cientos de militares latinoamericanos que luego regresaban a sus países de origen a cometer violaciones a los derechos humanos. Las heridas causadas por la intervención estadounidense en América Latina todavía están abiertas. El Presidente electo Obama tiene la oportunidad de extender su mano y aceptar la rama de olivo que le ha ofrecido el Presidente Morales.
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Denis Moynihan colaboró en la investigación periodística para la producción de esta columna.
Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!” un noticiero diario de una hora que se emite por radio y televisión en más de 550 emisoras en inglés y 200 emisoras en español. Amy Goodman fue galardonada con el Premio “Right Livelihood 2008”, también llamado el “Nobel alternativo”, y recibirá el premio en el Parlamento Sueco en diciembre.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por Fernando Gomez Herrero: y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
12 de noviembre de 2008 — El primer afroestadounidense elegido para ser presidente de Estados Unidos recién visitó lo que pronto será su nueva residencia, una casa construida por esclavos. Con un gesto de su pluma, el día de la toma de posesión de la presidencia, el presidente Obama podría prohibir la tortura. Sería un modo de rendir homenaje a aquellos esclavos que construyeron su nuevo hogar, la Casa Blanca.
Por Amy Goodman
Alice Walker es la primera mujer afroestadounidense que ganó el Premio Pulitzer por una obra de ficción. Pero el lunes la llamé para hablar sobre una historia verdadera. La familia Obama acababa de visitar la Casa Blanca. El primer afroestadounidense elegido para ser presidente de Estados Unidos había visitado la que pronto será su nueva residencia, una casa construida por esclavos. Walker me dijo: “Incluso cuando la estaban construyendo, ya sabes, encadenados o embargados por la desesperación y la tristeza, la estaban construyendo para él. Nuestros ancestros tenían una perspectiva de la vida a muy largo plazo y veían lo que algún día llegaría.” La autora de “El Color Púrpura,” que escribe sobre esclavitud y redención, continuó: “Esta es una gran victoria del espíritu y significa una gran victoria, en especial, para la gente que ha tenido que vivir fundamentalmente de su fe.”
Varias décadas atrás, Alice Walker violó las leyes de Mississippi contra el mestizaje cuando se casó con un hombre blanco. Walker es descendiente de esclavos.
Aunque Barack Obama no es descendiente de esclavos – es hijo de un keniata y de una mujer blanca de Kansas –, su esposa, Michelle, sí lo es, y también lo son, entonces, sus hijas, Sasha y Malia. Los antepasados de Michelle Obama provienen de Carolina del Sur; su abuelo fue parte de la gran migración que se dirigió hacia el norte, a Chicago.
Melissa Harris-Lacewell, Profesora Adjunta de Política y Estudios Afroestadounidenses de la Universidad de Princeton, reflexionó sobre la próxima mudanza de la familia Obama: “Hay dos niñas afroestadounidenses, dos pequeñas niñas, que van a crecer teniendo como domicilio la Avenida Pennsylvania 1600. Esto supone un increíble cambio para nuestro país. No implica el fin de la desigualdad racial. No significa que el mundo haya mejorado para la mayoría de las niñas de color que crecen en hogares del South Side de Chicago o en Harlem, o para los niños y niñas de origen latino. Pero sí quiere decir que algo es posible en este país.”
La construcción de la Casa Blanca comenzó en 1792. Fue construida con arenisca extraída de las canteras de Aquia, Virginia por esclavos, después transportada a través del río Potomac y colocada en su lugar también por esclavos. La Asociación Histórica de la Casa Blanca enumera a varios de los esclavos que formaron parte de aquella histórica cuadrilla de construcción: “Tom, Peter, Ben, Harry y Daniel, tres de los cuales eran esclavos propiedad del arquitecto que diseñó la Casa Blanca, James Hoban.” Canteros o madereros “que aparecen en las listas de empleados del gobierno, tales como ‘Jerry’, ‘Jess’, ‘Charles’, ‘Len’, ‘Dick’, ‘Bill’ y ‘Jim’ sin duda fueron esclavos subarrendados a sus amos.” Randall Robinson, en su libro “The Debt” (La Deuda), escribió acerca del trabajo de los esclavos en la construcción del Capitolio de Estados Unidos: “Las desgastadas y picadas piedras sobre las que se paran los turistas indudablemente fueron colocadas en ese lugar por esclavos, a quienes se reservaba las tareas más duras. Cocían y apilaban los ladrillos. Mezclaban el cemento. Serruchaban las largas vigas de madera en fosas endiabladamente peligrosas en las que un esclavo se colocaba fuera de la fosa y otro adentro, y éste, con frecuencia, era casi enterrado vivo por el aserrín.”
Si miramos hacia adelante, Barack Obama puede hacer historia de otra forma. Las órdenes ejecutivas que emita determinarán el tono de su presidencia y podrían marcar el comienzo de una nueva era. Los grupos defensores de los derechos humanos están pidiendo el cierre del campo de prisioneros de la Bahía de Guantánamo y de las “prisiones secretas” de la CIA, lugares en los que la tortura se practica como algo habitual.
Esto nos lleva de nuevo a la esclavitud. Cuando el famoso abolicionista Frederick Douglass era joven, fue esclavizado en una plantación de la costa Este de Maryland llamada Mount Misery, propiedad de Edward Covey, un famoso “domador de esclavos.” Allí, las torturas físicas y psicológicas eran algo corriente. En la actualidad, el dueño de esa propiedad es Donald Rumsfeld, el ex Secretario de Defensa que fue uno de los principales artífices del programa de torturas y detenciones del ejército estadounidense.
Con un gesto de su pluma, el día de la toma de posesión de la presidencia, el presidente Obama podría prohibir la tortura. Sería un modo de rendir homenaje a aquellos esclavos que construyeron su nuevo hogar, la Casa Blanca, a aquellos esclavos que construyeron el edificio del Capitolio de Estados Unidos, a aquellos que fueron torturados en Mount Misery.
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Denis Moynihan colaboró en la investigación periodística para la producción de esta columna.
Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!” un informativo diario internacional de TV y radio de una hora que se emite en más de 550 emisoras en inglés y 200 emisoras en español. Ha sido galardonada con el Premio “Right Livelihood 2008”, también llamado el “Nobel alternativo”, y recibirá el premio en el parlamento sueco en diciembre.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
5 de noviembre de 2008 — Casi se podía oír el suspiro de alivio colectivo del planeta. Las elecciones presidenciales estadounidenses han sido un evento global en todo sentido. Barack Hussein Obama, hijo de un padre keniano de color y de una madre blanca nacida en Kansas, que creció en Indonesia y Hawaii, representa para muchos un puente viviente entre continentes y culturas. Quizás, el trabajo que más lo calificó para la presidencia fue el más criticado por sus oponentes: su trabajo como organizador comunitario en Chicago.
Por Amy Goodman
Casi se podía oír el suspiro de alivio colectivo del planeta. Las elecciones presidenciales estadounidenses de este año han sido un evento global en todo sentido. Barack Hussein Obama, hijo de un padre keniano de color y de una madre blanca nacida en Kansas, que creció en Indonesia y Hawaii, representa para muchos un puente viviente entre continentes y culturas. Quizás, el trabajo que más lo calificó para la presidencia no fue el de senador o abogado, sino el más criticado por sus oponentes: su trabajo como organizador comunitario en el South Side de Chicago. Como se burló la gobernadora de Alaska, Sarah Palin: “Este mundo de amenazas y peligros no es simplemente una comunidad y no necesita un organizador, precisamente.”
Pero, quizá, eso sea exactamente lo que el mundo necesita. Obama logró su decisiva victoria electoral a través de la organización comunitaria masiva, en la calle y por internet, y de la insólita cantidad de dinero que recaudó. Fue, indiscutiblemente, una victoria histórica: el primer afroestadounidense elegido para ocupar el cargo más alto de Estados Unidos. Sin embargo, la organización comunitaria y la gran cantidad de dinero recaudada en la campaña están, esencialmente, en veredas opuestas, a pesar de la cantidad de pequeñas donaciones que la campaña de Obama recibió.
El senador Obama rechazó acogerse al sistema de financiación pública de las campañas electorales (definiendo así el destino de dicho sistema) y el dinero le llovió a raudales, gran parte de él de donantes del mundo empresarial. Esos poderosos y millonarios intereses querrán algo a cambio de su inversión.
Un siglo y medio atrás, otro famoso orador afroestadounidense, Frederick Douglass, esclavo fugado y líder abolicionista, pronunció las siguientes palabras, que se han convertido en un precepto esencial de la organización comunitaria de base: “Si no hay lucha, no hay progreso. … El poder no concede nada sin que se le exija. Nunca lo ha hecho y nunca lo hará.”
Hay dos colectivos clave que han invertido en la presidencia de Obama: los millones de personas que aportaron una cantidad pequeña de dinero y los pocos que aportaron millones. Los grandes intereses tienen los medios para acceder al presidente. Saben cómo conseguir reuniones en la Casa Blanca y a qué lobbystas contratar. Pero las millones de personas que han realizado una donación, que han participado como voluntarias, que se sintieron inspiradas como para ir a votar por primera vez realmente tienen más poder aún; si se organizan.
Antes de dirigirse al Grant Park de Chicago, el senador Obama envió una nota (por SMS y por correo electrónico) a millones de sus partidarios. Parte de ella decía: “Acabamos de hacer historia. Y no quiero que se olviden de cómo lo hicimos. … Aún tenemos mucho trabajo por hacer si queremos volver a encarrilar al país y muy pronto volveré a ponerme en contacto para informarles los próximos pasos.” Pero, que la gente se siente a esperar las instrucciones que vienen de las altas esferas no es suficiente. Hace 40 años, en ese mismo lugar, en el Grant Park, miles de activistas del movimiento contra la guerra se reunieron durante la Convención Nacional Demócrata de 1968 para exigir el fin a la Guerra de Vietnam. Muchos integrantes de aquella generación celebran la elección del primer presidente afroestadounidense también como una victoria del movimiento por los derechos civiles, aquel que los inspiró a ellos décadas atrás. Y celebran al hombre que desde el primer momento se opuso a la guerra de Irak, la postura decisiva por la que ganó la candidatura demócrata y que, finalmente, lo llevó a la victoria presidencial.
Otro hijo de Chicago, que murió pocos días antes de las elecciones, fue el legendario historiador oral y locutor Studs Terkel. Lo visité el año pasado en la ciudad que compartía con el nuevo presidente. “Los estadounidenses no tienen memoria del pasado,” me dijo. “Olvidamos lo que ocurrió ayer…¿por qué estamos en Irak? Y dicen, `cuando atacan nuestra política están atacando a los soldados`. Al contrario… queremos que vuelvan a casa con sus familias, que hagan su trabajo y no que participen en una guerra que sabemos que está montada sobre una obscena mentira. … Es la falta de historia, es la historia que se nos ha negado.”
La campaña de Obama se benefició de la participación de millones de personas. Ellos y millones de personas más ven que la dirección actual del país no es sostenible. De la crisis económica global a la guerra, tenemos que encontrar una nueva dirección. Este es un momento extraño en el que las líneas dictadas por los partidos se están desintegrando. Pero si Obama se arrodilla ante los grupos de presión de las corporaciones, ¿cómo lo presionarán sus apasionados seguidores? Han construido una histórica campaña, pero no la controlan. Se necesitan organizaciones de base fuertes e independientes para lograr un cambio auténtico y duradero. Así es como se construyen los movimientos. Ahora que Obama se dirige a la Casa Blanca, es necesario que su organización de campaña vuelva a la gente que la construyó, para continuar con el proceso de organización comunitaria que hizo historia.
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Denis Moynihan colaboró como investigador para esta columna.
© 2008 Amy Goodman
Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!” un informativo diario internacional de TV y radio de una hora que se emite en más de 550 emisoras en inglés y más de 200 emisoras en español. Ha sido galardonada con el Premio “Right Livelihood 2008”, también llamado el “Nobel alternativo”, y recibirá el premio en el parlamento sueco en diciembre.
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
29 de octubre de 2008 — El Día de las Elecciones se acerca, y con él, una prueba de la integridad de nuestro sistema electoral. ¿A quiénes se les permitirá votar, quiénes serán privados de ese derecho? ¿Quiénes podrán usar papeletas tradicionales, quiénes usarán máquinas de votación electrónica? ¿Estarán los centros de votación abiertos el tiempo suficiente para el histórico nivel de participación que se espera?
Por Amy Goodman
El Día de las Elecciones se acerca, y con él, una prueba de la integridad de nuestro sistema electoral. ¿A quiénes se les permitirá votar, quiénes serán privados de ese derecho? ¿Quiénes podrán usar papeletas tradicionales, quiénes usarán máquinas de votación electrónica? ¿Estarán los centros de votación abiertos el tiempo suficiente para el histórico nivel de participación que se espera?
El experimentado activista Harvey Wasserman es co-autor de cuatro libros sobre las elecciones y los derechos de los votantes. Él afirma que John Kerry ganó en Ohio en 2004. ¿Por qué mirar atrás? A Wasserman le preocupan los intentos del Partido Republicano de Ohio, que cuenta con la ayuda de la Casa Blanca de Bush, de impugnar la inscripción de los nuevos votantes registrados en Ohio:
“El Partido Republicano está intentando privar del derecho al voto a estas 200.000 personas cuando cuestiona su derecho a votar y pide a la Secretaria de Estado, Jennifer Brunner, que permita a cada condado investigar y eliminar de las listas, si así lo deciden, a votantes que tengan discrepancias menores entre los datos de la lista de votantes y sus números de Seguridad Social o de la licencia de conducir. Y la Secretaria de Estado correctamente demostró que muchos de estos errores provienen de errores tipográficos producidos cuando las agencias gubernamentales introducen los números en el sistema.”
La Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó que solamente el Departamento de Justicia tiene potestad para eliminar a estos nuevos votantes de las listas. El líder de la Minoría de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, de Ohio, y el presidente Bush, instaron al Fiscal General de Estados Unidos., Michael Mukasey, a que tome medidas en el asunto, lo que podría llevar a la eliminación de estas 200.000 personas de las listas de votantes. Los defensores de los derechos de los votantes temían que las personas sin techo de Ohio fueran privadas del derecho a votar porque no poseen un domicilio tradicional o una identificación (Wasserman observa que muchos de ellos pueden ser veteranos de guerra). El juez de distrito Edmund Sargus dictaminó que los condados de Ohio deben aceptar a los votantes que indiquen como su domicilio un banco de plaza u otros domicilios no tradicionales.
Las dos principales preocupaciones de Wasserman en relación con la integridad de las elecciones son la privación masiva del derecho al voto mediante eliminación computarizada y las fallas de las máquinas de votación electrónica, que pueden alterar los recuentos y provocar colas imposibles en los centros de votación (algo que también puede suceder si un centro tiene asignado un número pequeño de máquinas de votación, sea que funcionen bien o no). Estos dos problemas llegaron a un punto crítico en Colorado. Allí, el Secretario de Estado, Mike Coffman, un republicano que además se presenta como candidato al Congreso, fue demandado por los grupos Common Cause (Causa Común), Mi Familia Vota y el Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU, por sus siglas en inglés) por haber eliminado a 30.000 votantes en el período de los 90 días previos a la elección. Seis mil setecientos nuevos votantes registrados fueron eliminados por no marcar una casilla del formulario de inscripción de votantes. Colorado registró una enorme participación de votantes en la votación anticipada (algunos cálculos indican que el número de personas a nivel nacional que votaron anticipadamente asciende a la sorprendente cifra de 10 millones, y la votación anticipada aún no terminó). En Colorado, además, un gran número de votantes eligió votar por correo. Sin embargo, más de 11.000 votantes de Denver no recibieron sus papeletas de voto por correspondencia debido a un error cometido por Sequoia Voting Systems, la empresa que debía haber enviado 21.000 papeletas a un centro de distribución de correo de Denver el 16 de octubre. Los funcionarios electorales prometieron que las papeletas serán enviadas.
Brad Friedman, responsable de BradBlog.com, me dijo: “Sequoia es una de las cuatro grandes compañías que fabrican máquinas de votación. Por supuesto, ha presentado problemas estado tras estado.” Friedman también denunció la “alteración del voto”, un problema que se da en las máquinas de votación electrónica con pantallas táctiles. “Ocurre en West Virginia, en Tennessee, en Texas, en Missouri, Nevada … la gente acude a votar y selecciona al partido demócrata o a Barack Obama, y el voto cambia a los republicanos o a cualquier otro candidato.” Las empresas aseguran que se puede calibrar las máquinas para que funcionen correctamente. Friedman no está de acuerdo: “Estas máquinas deben ser retiradas, porque incluso si funcionan bien, el problema es que no hay absolutamente ninguna forma de verificar que un voto emitido en una máquina con pantalla táctil como éstas haya quedado registrado según la intención del votante.”
En respuesta a un video grabado en Georgia en el que se veía que algunas personas habían tenido que esperar ocho horas para emitir su voto en la votación anticipada, Friedman escribió en su blog: “¡Agradezco a esos votantes que estuvieron dispuestos a aguantar la espera! A los funcionarios, debería darles vergüenza haber creado un sistema de votación que ni siquiera puede contener a la cantidad limitada de personas que deciden votar anticipadamente. Que Dios nos ayude el próximo martes. ¡Sean fuertes y valientes!”
La Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) demandó al gobernador demócrata de Virginia, Tim Kaine, argumentando que el estado no está preparado para contener a la avalancha de personas que irán a votar el 4 de noviembre. Virginia no está entre los 31 estados que permite la votación anticipada.
Miles de abogados y activistas ciudadanos estarán monitoreando lo que pase en los centros de votación el día de las elecciones. Muchas personas están publicando videos que dan cuenta de problemas registrados durante la votación en videothevote.org. Cuando vayas a votar, ve con un amigo o vecino, lleva tu identificación y de paso una cámara. Proteger las elecciones es una tarea de todos.
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Denis Moynihan colaboró como investigador para esta columna.
© 2008 Amy Goodman
Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!” un informativo diario internacional de TV y radio de una hora que se emite en más de 550 emisoras en inglés y más de 200 emisoras en español. Ha sido galardonada con el Premio “Right Livelihood 2008”, también llamado el “Nobel alternativo”, y recibirá el premio en el parlamento sueco en diciembre.
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
22 de octubre de 2008 — El cambio está muy cerca. Salvo que se repita el prolongado recuento de votos del año 2000 en Florida, pronto habrá un vencedor en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En tiempos de crisis económica, el cambio es algo que uno guarda en el bolsillo y que quiere conservar. Las campañas electorales, sin embargo, no funcionan con monedas de pocos centavos. Sus arcas, especialmente la de los demócratas, están llenos.
Por Amy Goodman
El cambio está muy cerca. Salvo que se repita el prolongado recuento de votos del año 2000 en Florida, pronto habrá un vencedor en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
En tiempos de crisis económica, el cambio es algo que uno guarda en el bolsillo y que quiere conservar.
Las campañas electorales, sin embargo, no funcionan con monedas de pocos centavos. Sus arcas, especialmente la de los demócratas, se están llenando de más y más fajos de dinero, lo que asegura que los políticos quedarán en deuda con los intereses especiales y los donantes adinerados. No esperen que las cadenas de televisión planteen grandes discusiones sobre esto, porque precisamente son las cadenas televisivas las que más se benefician de esta coyuntura.
Barack Obama batió un nuevo récord de recaudación de fondos durante el mes de septiembre, según lo indicó su campaña recientemente, que ha superado todas las predicciones, alcanzando los 150 millones de dólares. Dado que Obama decidió no acogerse al sistema público de financiación de campañas, puede gastar libremente todo lo que sus arcas le permitan hasta el día de las elecciones. John McCain aceptó la financiación pública y eso significó para su campaña la imposición de un máximo de 84,1 millones de dólares de dinero público para gastar en las elecciones generales. La campaña de Obama ha gastado en publicidad cuatro veces más que la de McCain.
La campaña de Obama ha “inundado la zona” con publicidad. Tiene un canal llamado “Obama Channel” que emite ininterrumpidamente durante las 24 horas en Dish Network. Anuncios de Obama aparecen en videojuegos como “Guitar Hero”. La campaña compró media hora de tiempo de aire de máxima audiencia en NBC, CBS y Fox para que Obama se dirija a la nación seis días antes de la elección. Fox cambió el horario de inicio de las Series Mundiales para acomodarse al espacio de publicidad vendido a la campaña de Obama.
La campaña de Obama se atribuye haber recibido una cantidad sin precedentes de donaciones pequeñas de parte de sus históricos 3,1 millones de donantes. El director de la campaña, David Plouffe, afirma que la donación media de la campaña es de menos de 100 dólares. Un análisis realizado por el Washington Post de los datos de la Comisión Federal Electoral (FEC, por sus siglas en inglés) demuestra, sin embargo, que solamente la cuarta parte de esa gran cantidad de donantes entra en la categoría de “pequeños” donantes (menos de 200 dólares), lo que supone un porcentaje menor que el conseguido por George Bush en su campaña de 2004.
Según el Center for Responsive Politics, un grupo sin fines de lucro que realiza un seguimiento de las contribuciones económicas aportadas a las campañas, los fondos recaudados por las campañas presidenciales se han incrementado enormemente. La campaña electoral de 1976, la primera que incluyó la financiación pública, registró una recaudación total de 171 millones de dólares (alrededor de 570 millones de dólares, ajustando la cifra de acuerdo a la inflación). La campaña actual ya alcanzó casi los 1.600 millones de dólares, y el Center for Responsive Politics prevé que el total alcance los 2.400 millones de dólares. A pesar de que supuestamente las donaciones a los candidatos no pueden ser mayores de 2.300 dólares por persona para las elecciones generales (se permite otros 2.300 dólares para las elecciones primarias por cada candidato), existen enormes vacíos legales. Los más dignos de mención son los “comités conjuntos de recaudación de fondos”, en los que el candidato a la presidencia se asocia con su partido para formar una organización de recaudación de fondos. El formado por McCain y el Comité Nacional Republicano se llama McCain Victory 2008 (Victoria de Mcain 2008) y puede recibir donaciones de hasta 70.000 dólares, que después son distribuidas entre la campaña presidencial, el partido a nivel nacional y los comités partidarios de los estados clave. Obama y el Comité Nacional Demócrata crearon el Obama Victory Fund (Fondo para la Victoria de Obama), al que los donantes le podían aportar hasta 28.500 dólares. Según informó recientemente el Washington Post, los demócratas encontraron esa suma demasiado restrictiva, así que crearon el Committee for Change (Comité para el Cambio), que permite a los donantes aportar hasta 65.000 dólares. ¡Qué gran cantidad de cambio!
Bill Buzenberg, Director Ejecutivo del Center for Public Integrity, me dijo: “Lo que está mal de todo esto es que, luego de las elecciones, la gente que ha aportado grandes cantidades de dinero va a acudir a la persona que resulte elegida, y querrá tener acceso e influencia sobre él.”
La carrera por la presidencia de 2.000 millones de dólares también garantiza grandes ganancias para los medios de comunicación, las cadenas de televisión nacionales y los canales de televisión locales. Cientos de emisoras de televisión están haciendo uso de las ondas radioeléctricas, que son de todos, y colocándose a sí mismas entre los candidatos y el público.
El acceso al espacio radioeléctrico público debería ser gratuito para los candidatos políticos. Buzenberg continuó: “A todas las emisoras locales de televisión a las que voy les pregunto, ‘¿Qué tal les va en los años de elecciones?’ Me responden, ‘Compramos cámaras nuevas, equipos nuevos’. Supone un beneficio enorme para ellos. Los medios comerciales están ganando este año como nunca, y jamás los vas a escuchar cuestionando al sistema que permite que tanto dinero vaya a parar a ellos”.
¿Ha muerto la financiación pública de las campañas? Hace un año, el senador Obama dijo: “Siempre fui un defensor de la financiación pública de las campañas, en combinación con tiempo gratuito de aire en televisión y radio para los candidatos, como una forma de reducir la influencia de los poderosos grupos de intereses especiales”. Gane quien gane las elecciones, el próximo presidente entrará a la Casa Blanca con una larga lista de donantes a los que agradecer.
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Denis Moynihan colaboró en la investigación para esta columna.
Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!” un informativo diario internacional de TV y radio de una hora que se emite en más de 550 emisoras en inglés y más de 200 emisoras en español. Ha sido galardonada con el Premio “Right Livelihood 2008”, también llamado el “Nobel alternativo”, y recibirá el premio en el parlamento sueco en diciembre.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
16 de octubre de 2008 — Las elecciones presidenciales de 2008 pueden llegar a tener el mayor índice de participación en la historia de EE.UU. Las organizaciones que promueven el registro de votantes y los comités electorales locales se han visto sobrepasados por la cantidad de personas ansiosas por votar. Pero no todos están contentos con este florecimiento de la democracia.
Por Amy Goodman
Las elecciones presidenciales de 2008 pueden llegar a tener el mayor índice de participación en toda la historia de EE.UU. Las organizaciones que promueven el registro de votantes y los comités electorales locales se han visto sobrepasados por la gran cantidad de personas ansiosas por votar. Pero no todos están contentos con este florecimiento de la democracia.
ACORN, la Asociación de Organizaciones Comunitarias por una Reforma Inmediata, se ha convertido en el foco de atracción de los ataques de la derecha. El sitio web de ACORN comunica que “el electorado no refleja la población de Estados Unidos de América. Tiene una proporción más elevada de personas blancas, mayores, con más alto nivel de estudios y de ingresos que la ciudadanía en su conjunto" Bertha Lewis, principal responsable de organización de ACORN, me dijo: “Organizamos a personas de bajos y medianos ingresos, en general, personas que pertenecen a minorías: afroestadounidenses, latinos, asiáticos y blancos de la clase obrera. Y la mayoría de estas personas fueron sistemáticamente privadas del derecho a participar en el proceso electoral. … Inscribimos a 1,3 millones de nuevos votantes en todo el país en un período de 18 meses. Contamos con más de 13.000 personas que trabajaron dedicadamente en el proceso de inscripción de votantes. Y puede ser que hayamos tenido algunas manzanas podridas, pero no conozco ninguna organización que no las tenga.”
El propio Barack Obama fue interrogado sobre las inscripciones problemáticas de ACORN. Obama dijo: “Como persona que participó en campañas de inscripción de votantes, sé cómo surgen los problemas. Es una situación típica: ACORN probablemente pagaba a las personas encargadas de conseguir que los votantes se registren, y estas personas, que no tenían realmente intención de registrar a nadie, porque es un trabajo muy duro, acudieron a la guía telefónica o inventaron nombres y enviaron formularios de inscripción falsos para que les pagaran. Así que, posiblemente, se haya cometido fraude contra ACORN, si le pagaron a estas personas para que registraran votantes y, en realidad, estas personas no hicieron eso. Pero no estamos ante una situación en la que de verdad existan personas que van a tratar de votar, porque se trata de nombres falsos.”
ACORN descubrió algunos formularios de inscripción claramente fraudulentos, que venían con nombres como “Mickey Mouse”. ACORN afirma que revisa todos los formularios de registro, sin embargo, no tiene la autoridad para actuar como árbitro final sobre qué formularios de registro son fraudulentos. De hecho, legalmente, ACORN no puede descartar ningún formulario de inscripción electoral. Marca los formularios sospechosos y los envía a la autoridad electoral estatal competente para que ésta emita su dictamen.
Los republicanos están cada vez más alarmados ante los cambios demográficos de Estados Unidos. Las minorías suelen votar a los demócratas, y Estados Unidos se está convirtiendo poco a poco en un país en el que las minorías son mayoría; para el año 2050, los blancos ya no representarán la mayoría en EE.UU. El comentarista de derecha Patrick Buchanan lamentó esto en 2004: “En 1960, cuando JFK venció a Nixon, Estados Unidos era un país de 160 millones de habitantes, con un 90 por ciento de blancos y un 10 por ciento de negros, y con unos pocos millones de hispanos y asiáticos repartidos entre nosotros. Éramos una nación, un pueblo. Adorábamos al mismo Dios, hablábamos el mismo idioma inglés.” La xenofobia de Buchanan pone de relieve una realidad política: la inmigración y la movilización de los pobres de las zonas urbanas están haciendo que el electorado tienda hacia los demócratas, especialmente en estados clave históricamente disputados como Nuevo México, Colorado, Florida y Ohio.
La ley federal Help America Vote (Ayudemos a EE.UU. a votar) fue aprobada en 2002 en respuesta a la crisis electoral de 2000. Pero obliga a los nuevos votantes a presentar una identificación en el lugar de votación, cosa que según los críticos equivale a una ley segregacionista moderna. Robert F. Kennedy Junior (hijo del candidato a la presidencia asesinado en 1968) declaró hace poco: “Yo tengo identificación y la mayoría de los estadounidenses tiene identificación. Pero uno de cada diez estadounidenses no tiene una identificación emitida por el gobierno, porque no viaja al extranjero, así que no tiene pasaporte, y no maneja automóviles, así que no tiene permiso de conducir. El número aumenta a uno de cada cinco si nos ceñimos a la comunidad afroestadounidesne.” El diario online Michigan Messenger hizo público que los republicanos planeaban usar en Michigan una lista de personas en situación de ejecución hipotecaria para eliminar a gente de los padrones electorales. Y un juez federal de Detroit acaba de ordenar que 1.500 personas vuelvan a ser incluidas en las listas de votantes de Michigan debido a que se ha usado contra ellos el procedimiento de supresión electoral conocido como “voter caging”, la eliminación de una persona de la lista de votantes en base a que correspondencia que se les envió fue devuelta por no poder ser entregada al destinatario. El escándalo en torno al despido de los fiscales federales, que finalmente condujo a la renuncia del Fiscal General de EE.UU. Alberto Gonzales, fue motivado en gran medida por la negativa de los fiscales republicanos a investigar casos infundados de fraude electoral.
Grupos ciudadanos como Election Protection y Video the Vote se están organizando para documentar e informar los problemas que puedan ocurrir en los lugares de votación el 4 de noviembre. Es más probable que vean cómo se les niega el derecho al voto a personas honradas que fueron excluidas de los padrones electorales que a Mickey Mouse intentando votar a Obama.
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Denis Moynihan colaboró en la invesigación para esta columna.
Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!” un informativo diario internacional de TV y radio de una hora de duración que se emite en más de 700 emisoras de Estados Unidos y el mundo. Ha sido galardonada con el Premio “Right Livelihood 2008”, también llamado el “Nobel alternativo”, y recibirá el premio en el parlamento sueco en diciembre.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
8 de octubre de 2008 — El reciente debate de los candidatos a la presidencia de Estados Unidos fue para dormir a cualquiera. En un debate es importante que los participantes estén realmente en desacuerdo. Pero los senadores Obama y McCain coinciden sustancialmente en muchos asuntos. Por eso los debates deberían ser abiertos y los candidatos de los terceros partidos e independientes deberían ser incluidos.
Por Amy Goodman
Las crónicas ya han llegado, y el reciente debate de los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, celebrado en la ciudad de Nashville, Tennessee, fue para dormir a cualquiera. Uno de los problemas es que, en un debate, es importante que los participantes estén realmente en desacuerdo. Pero los senadores Barack Obama y John McCain coinciden sustancialmente en muchos asuntos. Esta es una de las razones más importantes por las que los debates deberían ser abiertos y por las que los candidatos de los terceros partidos e independientes deberían ser incluidos.
Consideremos el colapso financiero global. Ambos senadores votaron a favor del polémico proyecto de ley de rescate financiero que inicialmente fue rechazado en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. En el Senado fue aprobado de manera rotunda y, engordado con favores económicos para lograr el apoyo de los poco colaboradores miembros de la Cámara de Representantes, finalmente también fue aprobado por la Cámara Baja. Las noticias que aparecen día a día sugieren que el plan de rescate no ha solucionado el problema. Más bien, el contagio económico se está expandiendo a todo el mundo, y ya hay bancos europeos y asiáticos al borde del colapso. Islandia —no sólo sus bancos, sino el país entero— se enfrenta a la ruina financiera.
El martes temprano, antes del debate, la Reserva Federal de Estados Unidos anunció que por primera vez en su historia comenzaría a comprar la deuda de empresas privadas para ayudarlas a satisfacer sus necesidades de efectivo a corto plazo para que cumplan con obligaciones tales como el pago de los sueldos. Poco después de que finalizara el debate, los principales bancos centrales del mundo, de nuevo por primera vez en la historia, recortaron los tipos de interés de forma simultánea. Y aún así, en el debate no había una sensación de que el sistema financiero mundial necesite algo más que un simple recorte de impuestos por aquí, un vale de pago por allá. Lo más importante que faltó en el debate fue, precisamente, el propio debate.
Bob Barr, candidato a la presidencia por el Partido Libertario, opinó sobre el debate. Barr escribió: “El senador McCain, el senador Barack Obama y los otros miembros del Congreso que han apoyado un plan de rescate financiero tras otro han convertido la responsabilidad fiscal en un absurdo. … No hay una diferencia significativa entre los dos principales partidos.” La campaña del candidato independiente Ralph Nader hizo circular un correo electrónico de seguimiento del debate, en el que se pedía a sus partidarios que estuvieran atentos a palabras y frases clave, entre ellas: “clase trabajadora”, “Ley Taft-Hartley”, “sindicatos de trabajadores”, “complejo militar-industrial”, “sistema de salud de pagador único”, “juicio político”, “impuesto al carbono” y “poder corporativo.” Ninguna de estas expresiones fue mencionada.
Los seguidores de Obama hicieron notar que McCain no mencionó ni una sola vez “clase media”. Pero ninguno de los dos candidatos mencionó la pobreza.
Obama y McCain se esforzaron para demostrar quién era más afín a la industria de la energía nuclear. Ambos se inclinaron ante la industria del carbón y su controvertida táctica del “carbón limpio”. Apenas se diferenciaban sus posturas con respecto a la cautela a la hora de bombardear Pakistán.
El núcleo del problema de los debates presidenciales en Estados Unidos es que los organiza una empresa privada, la Comisión para los Debates Presidenciales (CPD; por sus siglas en inglés), fundada en 1987 por los partidos Republicano y Demócrata. La CPD le arrebató la responsabilidad del proceso de los debates a la Liga de Mujeres Votantes. Solamente en una ocasión desde entonces un candidato de un tercer partido logró participar en el debate (Ross Perot en 1992). Después de haber obtenido buenos resultados, Perot fue excluido de los debates de 1996. La CPD exige a los candidatos que tengan al menos un 15% de intención de voto en las encuestas para poder participar en los debates.
Nader llama al límite del 15% “un círculo vicioso, un nivel de apoyo que es casi imposible obtener para cualquier candidato de un tercer partido sin conseguir en primer lugar participar en los debates.”
George Farah dirige Open Debates, una organización que trabaja “para asegurar que los debates presidenciales sirvan al pueblo estadounidense antes que a nadie más.” Farah me dijo que “históricamente, han sido los terceros partidos, no los partidos mayoritarios, los que han apoyado y han sido responsables por la abolición de la esclavitud, el sufragio de las mujeres, las escuelas públicas, el poder público, el seguro de desempleo, el salario mínimo, las leyes contra el trabajo infantil. La lista sigue y sigue. Los dos partidos principales no son capaces de enfrentar un asunto particular; surge un tercer partido, recibe el apoyo de decenas de millones de estadounidenses, y obliga a los partidos Republicano y Demócrata a apropiarse del problema, o el tercer partido tiene éxito y se establece como un partido mayoritario, que es exactamente lo que ocurrió en su momento con el Partido Republicano.”
Existe una iniciativa para organizar un debate entre los terceros partidos en Nueva York, más o menos un día después del último debate entre McCain y Obama, que será el 15 de octubre. La CPD aún tiene la oportunidad de insuflar nueva vida al último debate –y servir así al electorado y a la historia– abriéndolo a todos los candidatos y candidatas que hayan obtenido al menos una presencia significativa en las boletas electorales de los diferentes estados. Tanto Ralph Nader como Bob Barr están en las boletas de casi 45 estados. Cynthia McKinney, del Partido Verde, está en las boletas de 30 estados, y el candidato del Partido Constitucional, Chuck Baldwin, está en las de más de 35 estados. Abramos los debates y tengamos una enérgica y honesta discusión sobre hacia dónde debe encaminarse este país. No sólo estaríamos contribuyendo a una mejor televisión, sino ayudando a tener una mejor democracia.
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Denis Moynihan colaboró en la invesigación para esta columna.
Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!” un informativo diario internacional de TV y radio de una hora de duración que se emite en más de 700 emisoras de Estados Unidos y el mundo. Ha sido galardonada con el Premio “Right Livelihood 2008”, también llamado el “Nobel alternativo”, y recibirá el premio en el parlamento sueco en diciembre.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
1 de octubre de 2008 — Un artículo en el periódico Army Times, ha pasado mayormente desapercibido, “A partir del 1 de octubre y durante 12 meses, el Primer Equipo de Combate de una Brigada de Infantería estará bajo el control diario del servicio del Ejército que integra el Comando Norte, para actuar como una fuerza nacional de respuesta ante emergencias y desastres, naturales o producidos por el hombre, incluyendo ataques terroristas.” Más preocupante aún, el artículo continúa: “pueden ser convocados para ayudar en caso de disturbios civiles y para el control de multitudes”.
Por Amy Goodman
Hace un par de semanas apareció un artículo en el periódico Army Times, que ha pasado mayormente desapercibido, acerca del Primer Equipo de Combate de la Brigada de la 3ª División de Infantería. “A partir del 1 de octubre y durante 12 meses,” relataba la redactora del Army Times Gina Cavallaro, “el Primer Equipo de Combate de la Brigada estará bajo el control diario del Army North de Estados Unidos, el servicio del Ejército que integra el Comando Norte, para actuar como una fuerza nacional de respuesta ante emergencias y desastres, naturales o producidos por el hombre, incluyendo ataques terroristas.” Más preocupante aún, el artículo continúa: “pueden ser convocados para ayudar en caso de disturbios civiles y para el control de multitudes”.
Esta fuerza se llamará Fuerza de Gestión de Respuestas a Consecuencias de origen químico, biológico, radiológico, nuclear o por explosivos de alta potencia. Las siglas del nombre original (Consequence Management Response Force), CCMRF, se pronuncian en inglés “sea-smurf” (pitufo marino). Estos “pitufos marinos,” informa Cavallaro, han pasado 35 de los últimos 60 meses en Irak patrullando en una situación de estrés total,” en una zona de combate, y ahora pasarán sus 20 meses de reposo —el tiempo de descanso que necesitan pasar los soldados para “reajustarse y recuperar fuerzas tras haber sido desplegados”— armados y listos para saltar a las calles de EE.UU..
El artículo del Army Times incluye una corrección que afirma que dicha fuerza no va a usar armamento no letal dentro del país, como se supuso en un momento. Llamé a la Teniente Coronel de la Fuerza Aérea, Jamie Goodpaster, una oficial de asuntos públicos del Comando del Norte. Me dijo que la misión general era humanitaria, para salvar vidas y ayudar a las comunidades a recuperarse de acontecimientos catastróficos. No obstante, las fuerzas militares llevarían armamento, almacenado en contenedores, entre el que se contarían armas letales y también las llamadas “armas no letales”. Tendrían principalmente vehículos militares de patrulla, pero, continuó Goodpaster, también tendrían acceso a tanques. La oficial afirmó que el uso de las armas se decidiría a un alto nivel, posiblemente al nivel del Secretario de Defensa.
Los rumores de disturbios en las calles de EE.UU. son algo omnipresente en el momento actual, con el contraste entre Wall Street y los ciudadanos de a pie. La crisis financiera a la que nos enfrentamos sigue siendo poco clara para la mayoría de la población; los titanes del mundo de los negocios y los funcionarios gubernamentales nos aseguran que el sistema financiero está “en el filo,” que es necesario un rescate financiero descomunal, inmediatamente, para evitar un desastre. Los miembros conservadores y progresistas del Congreso, respondiendo a la insistencia de sus electores, bloquearon el plan inicial. Si la economía llega a hundirse, si la gente no puede ir al banco a retirar sus ahorros, o sacar dinero de un cajero automático, podría darse una seria situación de “disturbios civiles”, y los “pitufos marinos” podrían ser convocados antes de lo que nos imaginamos para ayudar en el “control de las multitudes.”
El establishment político y el establishment financiero parecen muy molestos por el hecho de que la gente llegue a oponerse a su gran rescate económico, que recompensa a los financieros por especular. La gente corriente se preocupa por pagar las cuentas, comprar comida y gasolina y pagar un alquiler o una hipoteca en esta realidad cada vez más incierta. Nadie propone nunca un rescate económico para la gente corriente. El castillo de naipes de Wall Street se ha derrumbado, y los banqueros adinerados no cuentan con la simpatía de la gente de la clase trabajadora.
Ahí es donde entran los pitufos marinos. Oficialmente constituidos para responder a desastres graves, como un ataque nuclear o biológico, esta brigada de combate está bajo el mando del Comando Norte de EE.UU., una estructura militar creada el 1º de octubre de 2002 para “llevar el mando y el control de las tareas de seguridad nacional del Departamento de Defensa.” La participación militar en operaciones internas fue originalmente prohibida por la Ley Posse Comitatus de 1878. La Ley John Warner de Autorización para la Defensa Nacional (John Warner National Defense Authorization Act) para el año fiscal 2007, sin embargo, incluyó una sección que permitía al presidente desplegar las fuerzas armadas para “restaurar el orden público” o para eliminar “cualquier tipo de insurrección.” Aunque un proyecto de ley posterior derogó esa autorización, el Presidente Bush incluyó una declaración al firmar esa nueva ley en la que decía que no se consideraba obligado a acatar la anulación.
Nos hallamos en un momento de disparidad económica creciente, llegando a tener la mayor brecha entre ricos y pobres de entre todos los países industrializados. Estamos presenciando cómo se reprime a los que piensan diferente, el caso más reciente es el de los 100 millones de dólares gastados en “seguridad” en las convenciones nacionales demócrata y republicana. El enorme despliegue de fuerzas paramilitares en la Convención Nacional Republicana de St. Paul, Minnesota, fue absolutamente excesivo, lo que desalentó manifestaciones y produjo arrestos masivos (había soldados de la Guardia Nacional recién llegados de Fallujah). El arresto de casi 50 periodistas (incluida yo misma) mostró una clara escalada en el intento de controlar el mensaje (similar a la prohibición de publicar fotografías de los féretros cubiertos con la bandera que traen a soldados fallecidos en la guerra). Hay dos guerras impopulares en marcha que están costando vidas y cientos de miles de millones de dólares. El economista ganador del Nobel Joseph Stiglitz calcula que la guerra de Irak sola costará más de 3 billones (3.000.000.000.000) de dólares.
En diciembre de 2001, en medio de una restricción del acceso a las cuentas bancarias debida a una crisis financiera, argentinos respetables de clase media se sublevaron, salieron a las calles, rompieron las ventanas de los bancos y acabaron por echar al gobierno que estaba en el poder, a pesar de la masiva represión policial y un fallido intento de controlar los medios. Aquí, en Estados Unidos, ante la posibilidad de un quiebre total de nuestro sistema financiero, la gente ha hablado y no desea un acto sin precedentes de asistencia estatal en beneficio de las grandes corporaciones. No sabemos cuán cerca está el sistema de derrumbarse, ni conocemos lo cerca que está la gente de salir a las calles. La creación de una fuerza militar activa, los pitufos marinos, que podría usarse en nuestro propio país para sofocar las protestas públicas es una muy mala señal.
Denis Moynihan ha colaborado en esta columna.
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Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo. Ella fue la primera periodista galardonada el 1 de Octubre, 2008 con el premio “Right Livelihood” conocido como el “Nobel Alternativo”.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
24 de septiembre de 2008 — Troy Anthony Davis iba a morir por inyección letal. Dos horas antes de que el estado de Georgia lo ejecutara, la Corte Suprema de Estados Unidos emitió un aplazamiento de la sentencia. Anteriormente había accedido a rever el caso de Davis en una audiencia prevista para el 29 de septiembre, pero el estado de Georgia fijó su ejecución para seis días antes de dicha audiencia.
Por Amy Goodman
Troy Anthony Davis iba a morir por inyección letal este martes. Dos horas antes de que el estado de Georgia lo ejecutara, la Corte Suprema de Estados Unidos emitió un aplazamiento de la sentencia hasta el lunes. Anteriormente había accedido a rever el caso de Davis en una audiencia prevista para el 29 de septiembre, pero el estado de Georgia fijó su ejecución para seis días antes de dicha audiencia.
Davis fue acusado de asesinar a Mark MacPhail, un oficial de policía que no estaba de servicio, en Savannah, Georgia, en 1989. Davis había acudido a ayudar a un hombre sin techo que estaba siendo golpeado con una pistola en un estacionamiento. Davis declaró que huyó cuando vio el arma. MacPhail, que se encontraba cerca de allí trabajando como guardia de seguridad, intervino justo después, y resultó asesinado. Davis, un hombre afroestadounidense, aseguró que era inocente, pero fue declarado culpable y condenado a muerte. Desde que fue condenado, siete de los nueve testigos civiles se han retractado de sus testimonios, y afirmaron que fueron presionados e intimidados por la policía para conseguir su declaración. Al tomar la decisión de retractarse de sus testimonios, se enfrentan a serias consecuencias, quizá incluso una condena en prisión. Algunos de ellos han identificado a otro hombre como el autor del disparo. El hombre en cuestión es uno de los testigos que siguen acusando a Davis.
En julio de 2007, Davis se enfrentó a su primera fecha de ejecución. Sólo un día antes de que fuera ejecutado, la Junta de Indulto y Libertad Condicional de Georgia le concedió un aplazamiento de la ejecución por 90 días. Entonces, los abogados de Davis solicitaron a la Corte Suprema de Georgia un nuevo juicio o una audiencia para presentar nuevas pruebas. El pedido fue denegado por 4 votos contra 3. En ese mismo período, la Corte Suprema de Estados Unidos se encontraba considerando si la muerte por inyección letal era un castigo cruel e inusual (la Corte, finalmente, permitió que se siguiera empleando este método).
La Corte Suprema decidirá el lunes si acepta el caso de Davis. Si decide no hacerlo, es muy posible que sea ejecutado.
Entre los defensores de Davis se encuentra el ex presidente Jimmy Carter, que declaró: “Este caso ilustra los profundos fallos en la aplicación de la pena de muerte en este país. Ejecutar a Troy Davis sin un autentico análisis de pruebas que podrían probar su inocencia supone arriesgarse a quitarle la vida a un hombre inocente y sería una grave injusticia.” El congresista de Georgia John Lewis apoya también a Davis. Hablé con Lewis en el Invesco Field de Denver, antes del discurso de aceptación de la candidatura de Barack Obama. Se cumplían justo 45 años del día posterior a la Marcha sobre Washington y el famoso discurso “I Have a Dream” (Tengo un sueño) del Dr. Martin Luther King Jr..
Lewis recordó aquel histórico día: “Estábamos en Washington, éramos más de 250.000 personas, blancos y negros, protestantes, católicos, judíos, personas de orígenes diversos, ricas y pobres. … En muchos lugares del Sur la gente no podía registrarse para votar, simplemente a causa del color de su piel. Y cambiamos eso.”
Y aún así, esta semana, en vista de la situación que sufre Davis, Lewis me dijo: “A pesar de todo lo que hemos avanzado como nación y como personas, aún nos queda muchísimo por hacer. Las cicatrices y las manchas del racismo siguen enraizadas muy profundamente en cada esquina, en cada faceta de la sociedad estadounidense.” Cuando
mencioné que el propio senador Obama es partidario de la pena de muerte, Lewis me respondió: “Es un asunto problemático. Verás… En algún momento, algunos de nosotros debemos tener el valor de decir — y estoy llegando a ese punto — que si se tiene conciencia, no se puede apoyar y uno no va a apoyar a personas que estén a favor de la pena de muerte. Creo que es algo brutal y representa las épocas oscuras [de la humanidad]. … No creo que como seres humanos, como nación, como estado, que tengamos el derecho de quitarle la vida a otra persona. Eso debería dejársele al Todopoderoso.”
La pena de muerte es una práctica nociva y racista. Según el Fondo para la Defensa Legal de la NAACP (Asociación para el Progreso de la Gente de Color), de las más de 3.300 personas que se hallan esperando su condena de muerte en EE.UU., más del 41% son afroestadounidenses —más del triple del porcentaje que suponen en la población total. De acuerdo al Death Penalty Information Center (Centro Para la Información sobre la Pena de Muerte), desde 1973 se ha exonerado a 130 personas —personas erróneamente condenadas a muerte— en 26 estados, incluyendo cinco personas en Georgia. Las pruebas sugieren incluso que al menos cuatro personas inocentes han sido ejecutadas en los últimos años. No existen pruebas materiales en el caso de Troy Davis. Después de que se anunciara el aplazamiento, Davis pidió a su madre que la gente rezara por la familia MacPhail, y que siguieran trabajando en pos del desmantelamiento de este sistema injusto. Le dijo a su madre que no lucharía así por su vida si fuera culpable. Se trata de un caso de duda razonable. Troy Davis merece un nuevo juicio.
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Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo. Ella fue la primera periodista galardonada el 1 de Octubre, 2008 con el premio “Right Livelihood” conocido como el “Nobel Alternativo”.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
19 de Septiembre, 2008 — La oficina del Fiscal de la Ciudad de St. Paul anunció el viernes que no procesará a los periodistas de Democracy Now! Amy Goodman, Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar. El alcalde de St. Paul, Chris Coleman, también declaró el viernes que “la ciudad renunciará a pedir el procesamiento por el cargo de delito menor de los periodistas arrestados durante la Convención Nacional Republicana por estar participando en concentraciones ilegales”.
La oficina del Fiscal de la Ciudad de St. Paul anunció el viernes que no procesará a los periodistas de Democracy Now! Amy Goodman, Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar. El alcalde de St. Paul, Chris Coleman, también declaró el viernes que “la ciudad renunciará a pedir el procesamiento por el cargo de delito menor de los periodistas arrestados durante la Convención Nacional Republicana por estar participando en concentraciones ilegales”.
Ambos anuncios se producen dos semanas después de la finalización de la Convención Nacional Republicana, donde más de 40 periodistas fueron arrestados cuando hacían la cobertura de las protestas que se realizaban en el exterior del Centro de Convenciones.
Al escuchar la noticia, la presentadora de Democracy Now!, Amy Goodman dijo: “Nos complace que estos cargos ilegales hayan sido desestimados, pero el hecho es que ni siquiera deberíamos haber sido arrestados. Estos arrestos violentos e ilegales interfirieron en nuestro trabajo y tuvieron un efecto atemorizante a la hora de informar sobre los que piensan diferente. La libertad de prensa se trata del derecho del público a saber qué es lo que pasa en las calles. Debe haber una investigación completa sobre el accionar de las fuerzas policiales durante la convención.”
Goodman fue arrestada mientras reclamaba la libertad de Kouddous y Salazar quienes habían sido violentamente arrestados cuando se encontraban en la calle cubriendo las manifestaciones. Después de ser esposada y lanzada la suelo, Goodman reiteró que era una periodista acreditada. Luego de eso, el Servicio Secreto le arrancó bruscamente la credencial del cuello.
Durante las manifestaciones del primer día de la convención, la policía actuó con fuerza, disparando balas de goma y utilizando gas pimienta y granadas aturdidoras contra manifestantes y periodistas. Varias decenas de manifestantes fueron arrestados, así como también un fotógrafo de Associated Press.
John Lundquist, abogado de los periodistas de Democracy Now!, dijo: “El error más significativo cometido por las fuerzas policiales durante la convención fue el número récord de periodistas que fueron arrestados y detenidos indiscriminadamente por el sólo hecho de estar cumpliendo con su trabajo de informar de acuerdo a la mejor tradición periodística: ir en busca de la información.”
En las semanas posteriores a los arrestos de los periodistas, miles de miembros del público se comunicaron con las autoridades de St. Paul para protestar contra los arrestos ilegales de los periodistas que estaban cumpliendo con su labor informativa. Goodman dijo: “Estamos conmovidos por el apoyo que hemos recibido. Agradecemos a todos los que llamaron y escribieron, primero, para que nos liberen, y luego, para que se desestimen los cargos. Agradecemos a todos los que defendieron la libertad de prensa y la Primera Enmienda”.
El video del arresto de Goodman fue el video más visto en YouTube durante la semana de la convención. Al día de hoy, fue visto más de 830.000 veces. El video del violento arresto de Salazar, filmado por ella misma, también se puede ver en YouTube.
Para más información: spanish@democracynow.org